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FICHA TÉCNICA
Call Me by Your Name
Llámame por tu nombre
 
Italia/Francia/Estados Unidos
2017
 
Director:
Luca Guadagnino
 
Con:
Armie Hammer, Timothée Chalamet, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, Esther Garrel
 
Guión:
James Ivory
 
Fotografía:
Sayombhu Mukdeeprom
 
Edición:
Walter Fasano
 
Música
Sufjan Stevens
 
Duración:
132 min.
 

 
Llámame por tu nombre
Publicado el 31 - Ene - 2018
 
 
  • El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde.  - ENFILME.COM
  • El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde.  - ENFILME.COM
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  • El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde.  - ENFILME.COM
  • El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde.  - ENFILME.COM
  • El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde.  - ENFILME.COM
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  • El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde.  - ENFILME.COM
 
por Luis Fernando Galván

Escucha el Soundtrack de 'Call Me by Your Name'

El primer amor y la exploración sexual son experiencias memorables en la vida del ser humano. Existen los zumbidos palpitantes, el nerviosismo, la angustia, el anhelo, el deseo y todos los sentimientos de experimentar una atracción por alguien. Call Me By Your Name (Llámame por tu nombre, 2017) dirigida por el cineasta italiano, Luca Guadagnino (The Protagonists, 1999), captura maravillosamente todas estas capas de sensaciones y emociones que, en caso de no ser expresadas, se acumulan poco a poco hasta que finalmente salen a la luz antes de que sea demasiado tarde. El filme -escrito por James Ivory (Maurice, 1987) a partir de la novela de André Aciman-, es un romance maduro, pero también es una historia de crecimiento; es una propuesta tan gentil, sensible y observadora centrada en dos personas que encuentran una conexión profunda. Deslumbrantemente sensual y apasionada, Call Me By Your Name es una obra cinematográfica conmovedora y cautivadora que apela a todos los sentidos del espectador.

Durante el verano de 1983, Oliver (Armie Hammer), un dedicado y talentoso estudiante estadounidense de 24 años, llega al norte de Italia para trabajar en la investigación de sus estudios de posgrado bajo la asesoría de Perlman (Michael Stuhlbarg), un eminente profesor judío especializado en cultura grecorromana que vive con su comprensiva y bella esposa Annella (Amira Casar) -una talentosa traductora- y su hijo de 17 años, Elio (Timothée Chalamet). Este último pasa sus días transcribiendo música, leyendo, paseando en bicicleta y coqueteando con una joven francesa, Marzia (Esther Garrel), pero también muestra su impaciente deseo de crecer y descubrirse a sí mismo. Cuando se ofrece a mostrar los alrededores de la apacible villa al recién llegado, Elio y Oliver comienzan a establecer un cordial e intenso vínculo de amistad que corre el atractivo riesgo de pisar los terrenos del erotismo, la atracción sexual y el amor.

Inicialmente, el inexperto Elio no sabe muy bien qué pensar del estadounidense siete años mayor que él, y el sentimiento parece mutuo. El cinefotógrafo tailandés, Sayombhu Mukdeeprom (habitual colaborador de Apichatpong Weerasethakul, y que hace un par de años trabajó con el portugués Miguel Gomes en el tríptico Las mil y una noches), refleja esta idea manteniendo gran parte de las acciones en planos medios -a veces más cerrados- y raramente invadiendo los espacios privados de los personajes -casi siempre se vinculan en espacios compartidos con otras personas, familiares o amigos-. El primer plano de Elio, cuando mira intensamente a Oliver bailando con una atractiva chica en una fiesta en el pueblo, llega como un destello abrupto. ¿Siente admiración o celos? Simultáneamente, el hombre más joven comienza un tenue noviazgo con Marzia, ¿acaso una estrategia para descifrar los enigmas del amor y la sexualidad o más bien busca impresionar al hombre mayor? Cualquiera que sea su intención, Elio transmite ese anhelo y curiosidad a través de la inseguridad típica de los adolescentes.

Cuando Elio y Oliver visitan el centro del pueblo, comparten conocimientos sobre un monumento -construido para recordar a las víctimas de la Batalla del Piave, una de las más mortíferas de la Primera Guerra Mundial-. En un plano continuo, los dos caminan alrededor del monumento, pero cada uno en un lado opuesto, revelando la menor cantidad de palabras posible sobre los deseos de su corazón y de sus cuerpos. Entre esta división está la historia de miles de vidas que se han perdido, no sólo las víctimas de la guerra sino también todos aquellos que han perdido la posibilidad de concretar su pasión con la persona amada. Es una escena silenciosa y escalofriante, una con gestos y miradas que dicen mucho sobre su mutuo anhelo impronunciable... hasta ese momento.

La relación de los jóvenes comienza siendo combativa, con Elio confundido sobre lo que está sucediendo dentro de él. A veces fingiendo desinterés; otras, jugando tímidamente o mirando a Oliver desde lejos. Eventualmente se hacen amigos. Pero una noche, Annella lee un romance francés del siglo XVI, en el que un caballero anhela a una princesa con la que ya tiene una relación de amistad, entonces se pregunta: “¿Es mejor hablar o morir?”. Y Elio decide que tiene que hablar. Cuando se revelan sus verdaderos sentimientos y se encuentran a medianoche en la habitación de Elio (donde se aloja Oliver), los impulsos sexuales y los deseos amorosos no pueden ocultarse más. Oliver suplica en un susurro a Elio: “llámame por tu nombre, y yo te llamaré por el mío”. Al principio, parece una petición extraña y desconcertante, hasta que uno recuerda una idea que surge en El simposio de Platón: en la mitología griega, los humanos fueron creados como criaturas de cuatro brazos, cuatro piernas y dos caras, pero separados por Zeus y condenados a pasar la vida buscando sus otras mitades; si uno busca una mitad femenina o masculina tiene que ver con la naturaleza de su ser original y, una vez que se encuentran,  la pareja se pierde en un asombro de amor, amistad e intimidad. De alguna manera, el diálogo platónico zumba continuamente en Call Me By Your Name.

Guadagnino ha explorado los caminos laberínticos del deseo previamente en Io sono l’amore (2009) y A Bigger Splash (2015), y las curiosidades del despertar sexual en Melissa P. (2005), pero nunca con el matiz y la delicadeza aplicados en esta obra. Cuando alguien siente una conexión con otro ser humano, siempre existe esa aflicción del enamoramiento; una sensación de indecisión, cuestionándose si los sentimientos son mutuos o no. El director italiano permite que esas dudas entre Elio y Oliver hiervan a fuego lento mediante sus conversaciones cotidianas, los largos juegos de miradas y los sutiles contactos físicos entre sus cuerpos. De esta manera, los latidos emocionales surgen orgánicamente en momentos inesperados. La fuerza primordial de la relación de Elio y Oliver es más palpable debido a las notables actuaciones. Éstas hacen que la sensación de añoranza sea tangible y auténtica. Timothée Chalamet, de 21 años, es asombroso como Elio, que es intelectualmente maduro, pero emocionalmente todavía no. Aún es un niño con un cuerpo desgarbado y juvenil, incluso frágil. Además de transitar sin problema entre el inglés, el italiano y el francés -aspecto congruente con el entorno de alta cultura en el que ha sido educado-, el joven posee una dulce combinación de timidez y orgullo; sus ojos inquisitivos armonizan perfectamente con el anhelo que crece dentro de él. Un bello Adonis fornido por derecho propio, Armie Hammer demuestra que es mucho más que eso; el actor muestra un lado completamente nuevo de calidez y carisma. El equilibrio cuidadoso de no querer dañar emocionalmente a Elio y luego evolucionar a una adoración total conforme progresa su relación se transmite de manera aguda y magnética. A menudo visto comiendo con una descarada y metódica carnalidad, emana la confianza y la experiencia de un hombre que comprende cómo cultivar el ansia de Elio. Puede haber una cierta arrogancia estadounidense de Oliver al principio; por ejemplo, su forma de levantarse de la mesa durante el desayuno o la cena y diciendo adiós con un simple “Later” (más tarde) pero esa temprana conjunción entre arrogancia, amabilidad e indiferencia también puede ser lo que atraiga a Elio. Juntos, Chalamet y Hammer tienen una química tan íntima y abrumadora que resplandece en pantalla. Como el padre educado, culto, sereno y progresivo de Elio, destaca Michael Stuhlbarg, quien, a pesar de permanecer en segundo plano detrás de los protagonistas durante gran parte del relato, emana calidez, afecto, compasión y sabiduría, principalmente en el desgarrador y conmovedor monólogo final que le dedica a Elio -uno de los mejores momentos de padre e hijo en la historia del cine contemporáneo, debido a que el diálogo está escrito tan elocuentemente con una alta dosis de sinceridad y humanidad.

La música juega un papel importante a lo largo del filme, especialmente porque Elio es músico (sus padres a menudo le piden que toque el piano cuando tienen invitados a cenar) y pasa una gran cantidad de tiempo transcribiendo música que escucha en un reproductor de cassette. Ya sea Love My Way de The Psychedelic Furs, que se convierte en la canción de Elio y Oliver, una cantata de Bach o las canciones originales de Sufjan Stevens, Call Me By Your Name utiliza su banda sonora para establecer los tonos (efusivo, melancólico, agridulce) y realzar las emociones de cada escena. En lugar de desaparecer en el fondo, la música regularmente llama la atención sobre sí misma, pero de tal manera que no distrae la atención del relato. Más bien, eleva la película, ayudando a cultivar el ambiente en el que se cuenta la historia de Elio y Oliver, sin eclipsar nunca su romance.

Si bien las comparaciones con los dramas queer recientes como Carol (Dir. Todd Haynes, 2015) y Moonlight (Dir. Barry Jenkins, 2016) inevitablemente se evocarán debido a la descripción del anhelo tácito, es una estrategia reductiva situar estas películas, notablemente divergentes, en el mismo terreno. Call Me By Your Name tiene más en común con la calma y la sofisticación de una película de Éric Rohmer; muchos de los relatos del autor francés se desarrollan en el transcurso de unas largas vacaciones (por lo general en lugares cerca de las costas), durante las cuales los personajes tienen tiempo suficiente para disfrutar de la naturaleza, reflexionar en una agradable tarde soleada o conversar sobre literatura, música y arte clásico. Esto también se aplica a su enfoque visual: la cámara del director italiano se desplaza con mayor paciencia, se toma su tiempo para lograr una sensualidad vulnerable y, al igual que Rohmer, disfruta del esplendor de sus locaciones. En el interior, la Villa Albergoni, una destartalada finca del siglo XVII ubicada en Lombardía, llena de libros, muebles antiguos, pinturas y esculturas decorativas, alfombras y un piano de principios del siglo XX; un lugar para la cultura y el ocio, y no un lugar para la riqueza, sino un lugar rico en historia. En el exterior, las viejas construcciones góticas, clásicas y barrocas del poblado de Crema. Ambos son espacios en los que se respira cultura y que, de algún modo, han educado la mirada de Elio.

El ojo de Guadagnino está fascinado por el encanto y la seducción de la forma humana (incluso, desde los créditos de apertura -que muestran fotografías de esculturas clásicas representando el cuerpo humano- se presagia la importancia de la presencia física de los protagonistas), y el aspecto visual del filme es más acogedor y menos barroco que sus películas anteriores. Mukdeeprom captura hábilmente la languidez del ambiente veraniego y la sensación de que el tiempo de despedida se acerca. La sensual atención de Guadagnino a las texturas, olores y sonidos íntimos de la vida italiana construye un amplio mundo cinematográfico que es deliberadamente edénico. Ese paraíso inevitablemente se perderá. En A Bigger Splash, el paraíso cae cuando la serpiente de los celos se abre paso en la dicha; en Call Me By Your Name, cuando Elio y Oliver pasan su primera noche juntos, la cámara se mueve hacia el exterior, cerca de la ventana, para descansar en un árbol, entonces se aprecia una fruta jugosa y deliciosa -que aparece momentos antes en una escena clave e inolvidable- que entrelaza la naturaleza del deseo y la culpa. Pero a diferencia de la historia del fruto prohibido en el Jardín del Edén, Guadagnino no está interesado en crear un relato sobre el pecado, la maldad y el castigo; se trata de las alegrías, las despedidas y la pérdida que conlleva el amor.

Para aquellos que podrían cuestionar la relación entre un adolescente de 17 y un joven de 24, el romance de verano de Elio y Oliver es completamente consensual y se transmite sin ningún tipo de prejuicio. El amor es el amor, pero debe superar la fortaleza del único villano en este relato: el tiempo. Su transitar es tan poderoso que no sólo amenaza, sino que es capaz de separar los caminos de los involucrados. Cuando se plantea si el amorío de los protagonistas puede durar o no, el espectador anhela que la ruptura nunca llegue, mientras, al fondo se escucha Visions of Gideon, tema original para la película en el que Sufjan Stevens canta “te he amado por última vez”; es un momento de felicidad agridulce y un adiós a una pasión que probablemente no volverá a repetirse.

 
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