if ($skins_show == "0") {?>
RESEÑAS >   EN PANTALLA
 
FICHA TÉCNICA
Maquinaria Panamericana
Maquinaria Panamericana
 
México/Polonia
2016
 
Director:
Joaquín del Paso
 
Con:
Javier Zaragoza, Javier Camacho, Israel Ruiz, Maria del Carmen Piña, Regina DuPacci, Eduardo Castrejón
 
Guión:
Joaquín del Paso, Lucy Pawlak
 
Fotografía:
Fredrik Olsson
 
Edición:
Raúl Barreras
 
Música
Christian Paris
 
Duración:
86 min.
 

 
Maquinaria Panamericana
Publicado el 08 - Jun - 2017
 
 
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
  • 'Maquinaria Panamericana' es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción.  - ENFILME.COM
 
por Luis Fernando Galván

Video. Ve aquí nuestra entrevista con Joaquín del Paso, director de 'Maquinaria Panamericana'

Después de vivir siete años en Polonia y estudiar cine en la Escuela de Łódź, Joaquín del Paso tropezó con la fábrica que sirve como escenario primordial de Maquinaria Panamericana (2016), su primer largometraje de ficción. Dadas las circunstancias –los dueños de la fábrica tenían un plazo de cinco meses para demolerla–, el realizador mexicano aceleró el paso: abandonó otro de sus proyectos cinematográficos y, recuperando algunos elementos de su propia historia familiar –su abuelo fue dueño de un establecimiento similar que cerró en 1995 debido a la crisis económica–, escribió el guion junto con su compañera de generación –la también cineasta Lucy Pawlak– y emprendió el rodaje al interior del dilapidado terreno (ubicado en las cercanías del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México). El propio proceso de realización del filme evidencia una de las intimidantes condiciones de la postmodernidad: el capitalismo financiero (en el que el beneficio se deriva más de la propiedad de un activo, crédito, rentas e intereses, en lugar de los procesos productivos) pasa por encima del capitalismo industrial (caracterizado por el uso de maquinaria pesada y una división del trabajo mucho más pronunciada).

Maquinaria Panamericana S.A., una empresa dedicada a la venta y reparación de máquinas e instrumental para la construcción, es un plácido lugar para trabajar, aparentemente: se respira un clima perfecto, empleados en plena armonía, mansos ritmos de trabajo y constantes descansos para tomar café o fumar un cigarrillo. En cubículos, pasillos y talleres se escucha una grata melodía que sólo se interrumpe cuando, por medio de un megáfono, se transmiten las máximas de la compañía: “Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz”. En la antesala del fin de semana, un viernes cualquiera –día en que todo trabajador registra su llegada con una sonrisa en el rostro–, Don Alejandro (Rafael Velez), el presidente de la empresa, es encontrado muerto en una bodega. A partir de ese momento, los empleados se ven envueltos en la incertidumbre; son orillados a un estado de pánico porque no sólo han perdido a su jefe, también corren el riesgo de perder sus puestos de trabajo ya que se enteran que Alejandro había estado pagando los salarios de su bolsillo debido a que la fábrica está en quiebra arrastrando una enorme deuda con los bancos. 

Existen algunas serpientes que cuando se les corta la cabeza todavía pueden atacar. Ante la separación, el cuerpo –aunque reconoce su pérdida– puede negarse a la muerte y seguir adelante obstinadamente, pero ciego y desorientado. Esto es lo que ocurre en el universo de Maquinaria Panamericana; los trabajadores ocultan el cadáver de Alejandro y se encierran en la fábrica, sin ningún tipo de contacto hacia el exterior, hasta que –mediante una “lluvia de ideas”– puedan determinar el siguiente paso. Las soluciones no son muchas y, quizá, la única salida es “mantener vivo” al patrón mientras encuentran los documentos que les permitan descubrir en qué cuentas se resguardan los ahorros del fallecido.

El filme plantea la posibilidad de que la clase trabajadora sume fuerzas y participe en una acción colectiva real para reorganizarse en una especie de autogestión. Esto no es una revolución, sino más bien una desesperada estrategia de pánico y conformidad; es el miedo a liberarse, pero también el temor a perderlo todo. Los involucrados demuestran una compulsión a la repetición, es decir, una mera continuación del pasado. La necesidad de mantener vivo un régimen antiguo o explorar las posibilidades de poder tener un nuevo jefe son dos escenarios hacia el futuro inmediato. De cualquier manera, ellos necesitan recibir órdenes y a quién atribuir todas las decisiones y responsabilidades. El contador de la empresa, Jesús Carlos (Javier Zaragoza), rápidamente muestra su deseo de elevarse al poder; apoyándose en una serie de maniobras baratas y discursos populistas busca convencer a sus compañeros para que dejen que él los guíe. A pesar de su carisma, rápidamente se evidencia su ineptitud para dirigir, dado que su torpeza en las finanzas es en gran parte responsable de la crisis económica que atraviesan, tal como se lo reclama Celestino (Edmundo Mosqueira), uno de los pocos empleados que lo confronta. El comentario político del director del filme es evidente y en él se palpa acertadamente el reflejo de la situación mexicana contemporánea. 

Una vez que se cierra la puerta, Ignacio (Ramiro Orozco), el vigilante, se sumerge en los auriculares de su walkman y en algunas fotografías de antaño que ofrecen pistas sobre su fuerte vínculo con la compañía y su cercanía con Don Alejandro. Aunque no abandona el recinto, parece ser el único que se muestra alejado de la situación, mientras que todos los demás deciden quedarse en el encierro como si no tuvieran una vida más allá de aquellas cuatro paredes. El filme es un digno heredero de Modern Times (1936), una de las obras maestras de Charles Chaplin, al evidenciar la despersonalización que pueden provocar cierto tipos de trabajos, es decir, la manera en que la producción industrial moderna provoca que los trabajadores pierdan inevitablemente el control de sus vidas. Los empleados dejan de ser autónomos en cualquier sentido significativo y se convierten en autómatas, en pequeños engranajes que forman parte de una máquina más grande.

Además de tener un ojo muy atento para registrar las dinámicas del trabajo,  el director orquesta congruentemente cada una de las áreas de producción para, sin la necesidad de crear un filme de época, congelar el tiempo en aquel espacio cerrado. Aunque el filme está anclado a la época actual, el realizador logra confeccionar un microcosmos que recuerda el ambiente burocrático del México de los años setenta; se trata de una mirada nostálgica, quizá como un grato recuerdo de lo que Joaquín del Paso vivió en la fábrica de su abuelo. El diseño de arte, el vestuario, el maquillaje y la música, incluso las dinámicas de convivencia y la forma de hablar, ayudan a disecar ese pasado ahí, dentro de Maquinaria Panamericana, donde habitan esas personas que representan los orígenes de los “Godínez” –y que previamente fueron retratados en Gutierritos (Dir. Alfredo B. Crevenna, 1959), filme sobre un pobre oficinista dominado por la rutina y despreciado por sus compañeros y esposa–. Aunque en la actualidad el término ha sido utilizado de manera peyorativa para referirse indistintamente a los oficinistas de empresas y trabajadores de dependencias del gobierno, del Paso está más interesado en evidenciar –con la ayuda de un humor seco y ácido– los vicios del empleado: aquel que quiere conquistar a la secretaria del jefe, que calienta la silla durante 8 horas sin dar resultados, que sigue con rigor la monotonía de su rutina de 9 a 6, que no duda en ocupar su escritorio como mesa de comidas, que realiza tareas poco creativas y repetitivas, que no se compromete con la compañía, que poco entiende sobre el verdadero sentido de la solidaridad, y que trabaja por cumplir y “sacar la chamba”, nada más.

El director se apoya en el cinefotógrafo Fredrik Olsson para, mediante una serie de planos estáticos –hay muy pocos movimientos de cámara y casi siempre los desplazamientos son ejecutados por los personajes o los objetos al interior del cuadro–, ofrecer viñetas que describen puntualmente la materialidad del espacio laboral. Las toscas máquinas de excavación, las miles de piezas de refacción, los estantes llenos de folders y documentos añejos, las carpetas y viejas computadoras atiborradas en pequeños escritorios, las cajas de rancio cartón arrumbadas en los rincones de las bodegas conforman una atmósfera muy cercana a las instalaciones del arte povera italiano que, a diferencia de la estricta geometría y limpidez del minimalismo, rechaza la frialdad y apela a la salvaje energía que desprenden los materiales, especialmente los metales, cartones y vidrios. Este indomable escenario estalla cuando del Paso recurre al molde surrealista de El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel, para reforzar el atrincheramiento de un grupo de personas en un espacio sin salida. Este tono fascinante se hace más evidente en la construcción de una delirante, ingeniosa y abrumadora secuencia: la noche anárquica en la que se lleva a cabo una primitiva bacanal que incluye música, baile y una exótica bebida alcohólica, elíxir preparado con diésel y perfume. 

Resistir y reaccionar ante la incertidumbre del futuro, incluyendo el caos, la traición y la injusticia, inevitablemente se convierten en la únicas formas posibles de seguir adelante, pero sin cohesión y sin un verdadero sentido de comunidad no se va a ninguna parte, especialmente cuando la individualidad y los intereses egoístas comienzan a permear todos y cada uno de los escalones de la sociedad. Las distorsiones y los temores del colectivo de Maquinaria Panamericana recuerdan el frágil equilibrio emocional de aquella familia encerrada en El castillo de la pureza (1972), de Arturo Ripstein, y los violentos inquilinos de High-Rise (2014), de Ben Wheatley, principalmente por la manera en que el espacio arquitectónico es empleado como metáfora del desorden humano; el terreno se convierte en una cloaca, o más bien, un espejo que refleja el colapso. En última instancia, Maquinaria Panamericana es una salvaje sátira surrealista sobre el régimen del miedo; un comentario social plagado de humor sombrío que aborda la pérdida del empleo, los temores ante un escenario incierto, la manera en que las crisis conducen al pánico masivo y la autodestrucción. Una propuesta audaz que evoca la ansiedad que nos asalta cuando estamos en arenas movedizas y pantanos a punto de perder la única certeza en nuestra vida, cuando el optimismo ya no es un estado mental, sino una ilusión amarga.

 
COMPARTE:
 
ANTERIOR
EN PANTALLA
Tempestad
SIGUIENTE
EN PANTALLA
Viene de noche
 
 
 
 
 
 
 
 
 
POST RELACIONADOS
 


EN PANTALLA
César Chávez


CARTELERA
Función especial: Plymptoons
 
 
 
COMENTARIOS
 

CALIFICACIÓN DE LA GENTE:
1 personas han votado


 
RECOMENDAMOS
 
 
 
 
 
enfilme © 2017 todos los derechos reservados