Oceans Thirteen

EE.UU., 2007


Los 20 tracks están tan llenos de energía, musicalidad y buen gusto, que no podrían encajar mejor con el concepto de Ocean’s y su equipo.


Nadie sabe nada de los gatos persas

Irán, 2009


Las canciones son los personajes que sobresalen. Cada una con una personalidad y una pasión que se transmite no sólo a través de unas notas de impecable ejecución y sentimiento. También sus letras parecen retratos biográficos del deseo.


127 horas

EE.UU., 2010


A.R. Rahman ya había trabajado antes con Boyle en Slumdog Millionaire (2007), colaboración que le valió el Oscar a Mejor Canción y Mejor Soundtrack, acompañando una historia también llena de emociones. Pero ahora el reto es más grande.


Black Swan

EE.UU., 2010


El director Darren Aronofsky desarrolla, a través de la música de Clint Mansell, la personalidad obsesiva y ansiosa de sus personajes. De forma atinada, Mansell sube el volumen a la locura, la belleza y el esfuerzo físico y psicológico de los protagonistas.


Somewhere

EE.UU., 2010


La belleza física y el materialismo son sello de las películas de Sofia Coppola, así como la meticulosa banda sonora que acompaña los momentos clave en sus historias. En el caso de Somewhere, la música sigue ese salto que va de la soledad a la compañía y enfatiza el estilo de vida californiano, lleno de lujos.


The Social Network

EE.UU., 2010


Un score que sale de lo común, pero que encaja de maravilla en la película, matizando el ambiente de traición, tensión y engaño que se respira a lo largo de The Social Network, oscuro, melancólico y fuerte (de ser necesario).


Scott Pilgrim vs. the World

EE.UU., 2010


En el trabajo sonoro de Scott Pilgrim vs. The World (2010), canciones y artistas guardan un buen equilibrio entre sí; obvio desde que se leen nombres como Frank Black (Pixies), Beck, Black Lips, Broken Social Scene y hasta sus majestades, The Rolling Stones, de inmediato invita a adquirirlo.


Fear and Loathing in Las Vegas

EE.UU./1998


Al ser una banda sonora tan burlona como la película, el clímax de los contrastes llega otra vez en medio de la locura y los viajes alucinógenos con dos canciones cincuenterísimas, súper pastelosas y elegantes: “Magic Moments” de Perry Como y “Tammy” de Debbie Reynolds… “¿What kind of rat bastard psychotic would play that song at this moment?”, diría Deep.


Watchmen

EE.UU., 2009


El director Zack Snyder ha elegido con precisión las melodías que complementan las escenas de Watchmen, imágenes impresas en la mente de quienes han leído, releído y valorado este cómic de los ochenta.


The Lovely Bones

EE.UU./Reino Unido/Nueva Zelanda


Brian Eno y Leo Abrahams fueron los responsables de la música original de la película, y resultaba difícil pensar que si el músico, compositor, cantante y, precisamente, creador del género ambient, decidiera involucrase en la concepción del score de una cinta, no terminara siendo seducido por la posibilidad de participar también en el soundtrack.


Lost in Translation

EE.UU./Japón


Una sutil combinación de electrónica atmosférica (ideal para marcar las pautas de lo cotidiano y disfrutar del paisaje) con rock alternativo (enfocado a la gama de sentimientos que puede producir una latente relación “prohibida” y en formación).


Eat Pray Love

EE.UU, 2010


La mezcla de rock clásico, soul y bossa nova transmite las etapas emocionales y espirituales por las que atraviesa la protagonista. Si no has visto la película, las canciones te darán pistas de qué tipo de persona es y qué busca


Shortbus

EE.UU., 2006


Una canción utilizada perfectamente para su cometido es “Winter’s Love” de Animal Collective. Con su pop psicodélico experimental participa en la escena en que una chica se masturba; cuando se acerca al orgasmo, los ritmos hipnóticos hacen un juego que embona a la perfección con la intensidad de su respiración, el trance del momento y las imágenes impresionistas de la ciudad.


The Hours

EE. UU./Reino Unido, 2002


Glass, de ascendencia lituana, es sin duda uno de los más grandes músicos vivos. Creador de sinfonías, conciertos y scores de películas, fue él quien compuso todas las notas musicales, mejor descritas como armoniosamente punzantes, para The Hours.


High Fidelity

EE.UU., 2000


La médula de la historia la constituye el Top 5 que Rob Gordon hace de sus finales de relación de pareja, a raíz de su última ruptura. Rob está en crisis, recapitula sus amoríos, lidia con sus compañeros de trabajo y hace alarde de sus excelsos gustos musicales. "Oh! Sweet Nuthin'" de The Velvet Underground es una canción para momentos de melancolía y vacío existencial, muy High Fidelity.


An Education

EE.UU., 2009


La banda sonora de An Education es un extracto de dicha época y logra dar una muestra de los mejores y más clásicos representantes del rock en inglés, así como destacados pianistas e intérpretes de jazz.

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