La acidez crítica con la que Jean-Luc Godard ha llenado cada uno de sus filmes queda impregnada en la imagen del cineasta Woody Allen. El director neoyorquino queda reducido a un maniquí en el juego de Godard. El francés manipula la imagen de Allen a su antojo, tanto en el montaje de cada uno de los planos, como en la propia entrevista, pues juega con la incapacidad de Allen para entender el idioma francés. A través de una intérprete mantienen la conversación. Llega un punto en que Allen no sabe a dónde voltear, ni por quién está siendo entrevistado: por la joven que le habla en inglés o por el hombre que fuma un puro con jactancia frente a él.
Allen intenta abrirse con su entrevistador; le cuenta de sus miedos y su –tan conocida– incapacidad de relacionarse con las personas, así como de su terror al ver uno de sus filmes terminados. Resulta divertido adivinar de quién estamos viendo una semblanza, del hombre que aparece nervioso ante la cámara (Allen) o de quien está detrás de la máquina, de quien manipula cada una de las respuestas cortando a su antojo el discurso del entrevistado, sobreponiendo imágenes cómicas, o haciendo zoom a los movimientos angustiosos del que se sabe víctima. ¿Quién es el protagonista de Meetin’ WA?, ¿a quién estamos conociendo?
EBS (@edgarAllanys)
Meetin' WA (1986) from cinematheia on Vimeo.