La película se centra en un grupo de mexicanos y su intento de cruzar la frontera norte del país rumbo a Estados Unidos. Además del caluroso clima y el arduo recorrido por el desierto, el esfuerzo de los migrantes es obstaculizado por un maniaco pistolero llamado Sam (Jeffrey Dean Morgan). Filmado en locaciones naturales de Baja California Sur, Desierto (2015), el segundo largometraje de Jonás Cuarón (Año uña, 2007), se construye como un drama sobre un sueño colectivo sin poner atención especial en alguno de los migrantes. Sin embargo, conforme la trama avanza, el filme adquiere las dimensiones de un intenso y frenético thriller de persecución donde la cámara de Damián García (Chicogrande, 2010; Güeros, 2014) se detiene y se aproxima en la figura de Moisés (Gael García Bernal), un hombre que se aferra a la vida, a pesar del calvario al que ha ingresado. Cuarón construye escenas con un alto grado de impacto visceral en el espectador, donde la crudeza con la que se muestran las imágenes es necesaria para evidenciar la crueldad y la aspereza de la situación retratada. Gael García Bernal –que desde hace varios años se ha preocupado por el tema de la migración elaborando una serie de cortometrajes (Los invisibles, 2010) y un documental (Who is Dayani Cristal?, 2013)– ejecuta un buen trabajo al inmiscuirse en la piel de un migrante desesperado. Sin embargo, el guión no profundiza en las motivaciones del villano y sólo lo retrata como una figura diabólica y sádica, creando la sensación de que el filme es un intenso discurso a favor de los derechos de los migrantes, pero con muy pocos argumentos.
Fecha de estreno en México: abril 15, 2016.