Adaline (Blake Lively) es una bella, elegante y culta mujer de San Francisco que, en la década de 1930, sufre un terrible accidente automovilístico que la deja al borde de la muerte. Su cuerpo moribundo recibe la descarga eléctrica de un relámpago para darle una segunda oportunidad; a partir de ese momento, Adaline mantiene, durante más de siete décadas, la apariencia de una joven de 28 años. La mujer no envejece, no le surgen canas y la piel no se arruga; aunque parece un milagro, Adaline es orillada a vivir una existencia solitaria, sintiendo la amenaza de que su secreto puede ser descubierto y procurando no involucrarse sentimentalmente con los demás. Sin embargo, cuando conoce a un inteligente y atractivo filántropo llamado Ellis (Michiel Huisman), se esfuerza por luchar contra el exilio autoimpuesto que ha vivido durante casi un siglo.
Después de dos intensos dramas independientes (December Ends, 2006; The Vicious Kind, 2009) que exploraban la complejidad de las relaciones familiares y una ingeniosa comedia romántica sobre el divorcio en una pareja joven (Celeste & Jesse Forever, 2012), el cineasta estadounidense, Lee Toland Krieger, es el responsable de dirigir un relato de amor que, aparentemente, se complejiza por el ingrediente mágico y fantástico de una mujer que no envejece. El guión emplea términos pseudocientíficos para explicar y justificar el caso de Adaline; se recurre a la voz en off de un narrador que busca convencernos de que es posible (desde un punto de vista médico) que suceda lo que vemos en pantalla. La película es visualmente atractiva; colores resplandecientes para crear atmósferas cálidas, y una paleta gris y azul para evocar la nostalgia y tristeza de la protagonista. Pero esa elegante confección es un disfraz que envuelve una historia absurda habitada por diálogos cursis y momentos de exagerado sentimentalismo. Destaca la presencia de Blake Lively y no específicamente por su belleza física, sino por la clase y elegancia de su personaje, cuyos ojos transmiten un atisbo de melancolía. Lively conduce a buen puerto a una mujer que se muestra amable y accesible, pero también temerosa y reservada; la rubia actriz norteamericana es capaz de comprender la tristeza que representa una vida casi eterna, donde le toca ver cómo sus amigos y conocidos mueren y su hija, Fleming (Ellen Burstyn), envejece. Introducir el elemento del realismo mágico que desafía el paso del tiempo es un recurso arriesgado y, a diferencia de David Fincher en The Curious Case of Benjamin Button (2008), Lee Toland Krieger no tomó los riesgos necesarios para ir más allá del romance condescendiente.
LFG LFG (@luisfer_crimi)
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Fecha de estreno en México: mayo 8, 2015.