Manto acuífero inicia con una niña, Caro (Zaili Sofía Macías Galván), jugando en cuclillas con una cucaracha desalada. Lo que la pequeña inventa entre preguntas al insecto para explicarse por qué le falta un ala no solo anticipa la trama sobre vulnerabilidad que veremos, también la mirada que permeará el filme: una cámara fija a la altura de los ojos de su protagonista. Caro se está mudando del D.F. a Cholula, con su madre (Tania Arredondo) y Felipe (Arnoldo Picazzo), su “nuevo papá”. Del pasado no sabe nada, no se explica la ausencia de su verdadero padre, un entomólogo, y ninguno de los dos adultos que forman parte de su pequeño mundo está dispuesto a darle razones, ni a comprender sus tan naturales preocupaciones.
En 2010, la ópera prima de Michael Rowe, Año bisiesto, se llevó la Cámara de Oro en Cannes con una narración en la que aparentemente no ocurría demasiado pero que en realidad hacía una auscultación de las tormentas emocionales de su protagonista. Basándose en el cuento "Secrets" de Tim Winton, Manto acuífero repite el ejercicio, nuevamente con una mujer en el centro, aunque ahora es una niña que, por su edad, cuenta con mínimas herramientas de defensa frente al resquebrajamiento de su mundo. De hecho, la única protección que tiene es la de empequeñecerse frente a la presencia indeseada de Felipe y el menosprecio de la madre. Las dinámicas de la familia poco a poco van enterrando las emociones y preocupaciones de Caro hasta llevarla –literalmente- a un inframundo, un pequeño espacio oculto en el que se da permiso de ser ella misma. Durante el filme vemos las consecuencias de tratar a los niños como tontos e insignificantes en lugar de como lo que son: niños.
Fecha de estreno en México: septiembre 3, 2015.