En una entrevista –ocurrida en 1983– para hablar sobre su último filme, L’Argent (El dinero), el cineasta francés, Robert Bresson, afirmó que, a pesar de la sensación de calcular con precisión cada una de sus películas:
Yo no sé lo que está delante de mí. No, en absoluto. No quiero saber lo que voy a hacer al día siguiente. Quiero espontaneidad.
La declaración se refleja en su manera de trabajar:
No pienso mucho en la técnica, ni en cómo hacer que la técnica sea parte de las cosas que hago. Si encuentras una nueva manera de aprehender y moldear la vida o la naturaleza, esto podría modificar los detalles, pero no del todo. Yo no me creo mucho de lo que hago cuando trabajo, pero trato de sentirlo todo para poder verlo sin explicaciones.
Bresson habla sobre su comprensión del cine como arte. Para él, la película no mezcla los diferentes dispositivos de otras manifestaciones artística; es, por sí misma, una obra con sus propias leyes y características. Esta comprensión le permite a Bresson tener un enfoque abierto que se dirige particularmente al lenguaje cinematográfico.
“El arte no existe sin sorpresa, sin cambio, sin espontaneidad”, declara Robert Bresson. Para el realizador francés no existe la noción de “set”, se trata de un espacio real donde ocurren acciones reales. Habla de cómo le llama la atención trabajar con ideas que surgen espontáneamente, pero hay que ser pacientes y esperar que emerjan las ideas correctas.
A continuación la entrevista (dividida en 2 partes), donde al final, el director de Un condenado a muerte se escapa (1956) y Al azar, Baltasar (1966) confiesa su admiración por James Bond.
LFG (@luisfer_crimi)
Fuente: A BitterSweet Life