Puede parecer poco común que un renombrado y destacado director de cine haga un cambio repentino para incursionar en otras disciplinas y decida participar en la puesta en escena de una ópera. Este es el giro que han dado varios cineastas como Woody Allen con Gianni Schicchi de Giacomo Puccini para la Ópera de Los Angeles; Abbas Kiarostami, que dirigió Cosi Fan Tutte de Mozart para el Festival de Aix-en-Provence; Julie Taymor con La flauta mágica de Mozart para la Ópera Metropolitana de Nueva York; Roman Polanski se encargó de Rigoletto de Giuseppe Verdi para la Ópera Estatal de Baviera; William Friedkin dirigió una versión de Wozzeck de Alban Berg; y Werner Herzog ha sido responsable de varias producciones de Wagner como Doctor Fausto, El holandés errante y Parsifal.
Terry Gilliam (Brazil, 1985; Twelve Monkeys, 1995; Tideland, 2005) se encuentra en este grupo de élite. Previamente, el miembro de Monty Python dirigió La condenación de Fausto de Hector Berlioz para la Ópera Nacional Inglesa (English National Opera, ENO) en una colaboración con el director musical Edward Gardner. Ahora, Gilliam y Gardner se han reunido nuevamente para la producción de Benvenuto Cellini, una ópera compuesta por Hector Berlioz inspirada en la vida y obra del orfebre, escultor, músico y poeta italiano del siglo XVI. La puesta en escena, dirigida por Gilliam, reúne elementos de ópera, carnaval y las artes circenses; la inagotable imaginación del cineasta se desata en una historia de amor frustrado, fuga, intriga, encubrimiento e identidad equivocada.
A continuación puedes ver, gracias al canal Arte, la ópera producida en 2014-2015 por la Ópera Nacional de Holanda en conjunto con la Ópera Nacional Inglesa y el Teatro de la Ópera de Roma con Sir Mark Elder como el conductor y director musical.
LFG (@luisfer_crimi)
Fuentes: Arte, The Playlist