En su apartado castillo de la campiña francesa, un brillante y obsesivo doctor (Pierre Brasseur) intenta una cirugía plástica radical para restaurar la belleza del semblante desfigurado de su hija a un precio aterrador. Les yeux sans visage (Los ojos sin rostro, 1960), dirigida por el talentoso Georges Franju, es una de esas obras atípicas dentro del cine de terror debido a su extraña mezcla de lo fantasmal y lo lírico, y ha sido una gran influencia en el género en las décadas posteriores a su lanzamiento. Aquí hay imágenes de terror, de sangre, de belleza inexplicable, que una vez vistas nunca se olvidan.
Ahora bien, no es común que los ensayos de video emulen el estado de ánimo del tema que cubren. Esto debería ser más común, pero a menudo el formato es tradicional y poco ambicioso. Esta generalidad no aplica en el videoensayo de Chloé Galibert-Laîné en respuesta a algunos escritos sobre Les yeux sans visage.
The eye was in the tomb… es un análisis sofisticado, tenso, metódico e incómodo, como el sonido en el centro de su mirada. El video pregunta si los sonidos por sí solos son molestos para nuestra psique o si están vinculados intrínsecamente a las imágenes, reales o imaginarias, ambas conjuradas en nuestra memoria. El experimento se convierte en una tortura para aquellos fanáticos del terror y el suspenso que buscan una emoción sensorial. Para otros, sin embargo, el videoensayo funciona como una tesis sobre cómo nuestros sentidos recopilan y almacenan imágenes y sonidos de películas, y cómo posibilitan generar asociaciones entre diversas obras.
*En la barra inferior puedes activar los subtítulos en inglés.
Trad. EnFilme
Fuente: Film School Rejects